Contra la violencia y por la igualdad
El pasado martes tuve el honor de reunirme con una representación de la asociación “Nuestras Hijas de Regreso a Casa“. Esta asociación apoya a las familias de los cientos de mujeres y niñas que están siendo asesinadas impunemente desde 1993 en Ciudad Juarez. Maria Orelia, madre de una niña asesinada, durante su visita a Vitoria-Gasteiz comentó que aquà no ocurrÃan estas cosas. Hoy, aquÃ, nos lamentamos de otro asesinato de una mujer a manos de su ex pareja. Y ya van 62 muertes, u 89 si nos fiamos del criterio de la Federación de mujeres separadas y divorciadas. El apuñalamiento de Concepción, la última vÃctima, sucedió el sábado, casualmente el dÃa internacional contra la violencia hacia las mujeres.
Nuestro compañero Ritxar Bacete, procurador de Ezker Batua en Juntas Generales de Ãlava, propuso el jueves 23 de Noviembre a los hombres de las instituciones forales y municipales alavesas que participaran firmando un decálogo ese mismo dÃa y que asistieran a una manifestación de apoyo contra la violencia machista, bajo el lema “el silencio nos hace cómplices” el sábado 25 de Noviembre. A mi me sorprendió la rapidez de la respuesta, hombres de casi todos los partidos polÃticos -Ezker Batua Berdeak, Partido Popular, Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna- rubricaron a tÃtulo individual el decalogo del hombre nuevo, y con la misma prontitud los hombres del Partido Socialista esgrimieron escusas para no participar.
Con el relato de lo que ha acontecido esta semana en cuanto a la violencia contra las mujeres, me he parado a reflexionar, y me pregunto, además de las leyes, manifiestos, charlas, encuentros, manifestaciones… todas ellas acciones necesarias, ahora que tenemos los mimbres para construir un camino hacÃa la igualdad, ¿qué estamos haciendo realmente cada uno y cada una en nuestro dÃa a dÃa por la erradicación de estas conductas violentas?. Creo que es el momento de pensar y decidir que actitudes debemos cambiar para que efectivamente pasemos de la teorÃa a la realidad, para que el trabajo de tantas personas no quede en papel mojado y sobre todo, para que seamos parte activa en todo este movimiento que nos tiene que arrastrar masivamente.



Vaya preguntita, maja. ¿Qué estamos haciendo para acabar con la violencia contra las mujeres? Bueno, en primer lugar, la educación de nuestros hijos (e hijas, pero me niego a destrozar mi idioma, lo siento). Pero esto ya lo hicieron nuestros padres y aún asÃ, sigue habiendo violencia.
Algunas de las dificultades parecen estar en:
-la negación de la situación por parte de la mujer agredida.
-en ocasiones, cuando la mujer decide denunciar, el proceso judicial acaba en sentencias benévolas
-el incumplimiento de las órdenes de alejamiento.
Asà que las soluciones podrÃan pasar por:
-denunciar cada caso y hacer que se la sociedad sea consciente del problema.
-de leyes no entiendo nada pero, ¿es normal lo que pasa con algunas sentencias surrealistas o con el hecho de que es incumplan y no pase nada?
Por cierto, Bidegorri, ¿podrÃas colgar en tu blog el decálogo del que hablas?